La DEA de Estados Unidos sorprendió este jueves al mundo al
anunciar que ofrece una recompensa de US$ 15 millones por la captura del
presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y US$ 10 millones por otros altos jerarcas del
chavismo. La Justicia estadounidense considera a Maduro como el supuesto líder
del llamado Cartel de Los Soles, al que acusa de haber "inundado" de
cocaína el país.
Diferentes funcionarios de la Administración Trump
aplaudieron la acusación anunciada por Estados Unidos. Uno de los primeros en
pronunciarse fue el Secretario de Estado, Mike Pompeo, quien a través de
Twitter destacó que “la gente de Venezuela merece un gobierno transparente,
responsable y representativo que atienda las necesidades de las personas”.
Por su parte, el senador estadounidense Marco Rubio, presidente
del Subcomité de Relaciones Exteriores para el Hemisferio Occidental,
Delincuencia Transnacional, Seguridad Civil, Democracia, Derechos Humanos y
Asuntos Globales de la Mujer, emitió un comunicado en el que señala que la “acusación
de hoy contra Nicolás Maduro y los miembros de su régimen es un paso sin
precedentes para responsabilizar a muchos secuaces que han convertido un país democrático
en un narcoestado”.
Mientras, el senador Bob Menéndez, miembro del Comité de
Relaciones Exteriores del Senado, también emitió una declaración en la cual
destacó que "aunque la depravación de Maduro es indiscutible, estos cargos
por sí solos no restablecerán la democracia en Venezuela ni abordarán la crisis humanitaria sin precedentes”.
En este sentido, Menéndez recalcó que “para enfrentar el
desafío de esta dictadura tiránica, Estados Unidos debe trabajar con nuestros
socios internacionales para expandir nuestro apoyo al pueblo venezolano y
aumentar la asistencia humanitaria, especialmente en medio de la pandemia
global”.
Gobierno
venezolano rechaza acusaciones
El primero en responder a los señalamientos de Estados Unidos
fue el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela, a través de un comunicado
en el cual tachó como "infundada" la acusación que hiciera Estados
Unidos contra el presidente del país sudamericano y una decena de sus altos
colaboradores por presunto narcotráfico, lavado de dinero y terrorismo.
"Venezuela denuncia (...) una nueva modalidad de golpe
de Estado sobre la base de acusaciones miserables, vulgares e infundadas que
intentan minimizar el alto reconocimiento que posee Venezuela en la lucha
contra el narcotráfico", dijo al leer el texto el Ministro de Exteriores
venezolano, Jorge Arreaza.
Asimismo, en cadena de radio y televisión la noche de este
jueves, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, calificó de
"miserable" a su par de Estados Unidos. "El gobierno de Donald
Trump, en una acción extravagantemente extremista, vulgar, miserable, lanzó un
conjunto de acusaciones espurias, falsas", dijo.
¿Qué viene ahora?
Analistas sostienen que las acusaciones de la justicia
estadounidense suponen un endurecimiento de las sanciones contra la
Administración de Maduro en el futuro. Sin embargo, afirman que en la práctica la
situación interna venezolana no cambiará debido a que Maduro ejerce un control
absoluto de las Fuerzas Armadas de ese país. Incluso otros, como el periodista
venezolano Alex Vallenilla, van más allá de resaltar la inefectividad de la
medida y señalan que la acusación de hoy fue una estrategia de Trump para
desviar el foco de atención de la crisis generada por coronavirus, además de
ganar la simpatía de los votantes hispanos de Florida.
No obstante, la periodista venezolana Maibort Petit destaca que
la medida podría agudizar las fracturas dentro del chavismo, lo que pudiera
conducir a que alguno de los miembros del gobierno “puede llegar a traicionar
sólo para salvar su pellejo” u obtener la recompensa ofrecida.

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