El lanzamiento virtual se realizará este 25 de marzo y estará
encabezado por el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, en
conjunto el Secretario General Adjunto de Asuntos Humanitarios, Mark Lowcock,
el Director General de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, y la Directora
Ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore.
De acuerdo a versiones extraoficiales, el Plan comprende un
importante llamado de financiamiento por más de $US 1.5 mil millones para
prepararse para los brotes del nuevo coronavirus en áreas que sufren algunas de
las peores crisis humanitarias en el mundo, incluyendo Gaza, Myanmar, Siria,
Sudán del Sur y Yemen, según funcionarios diplomáticos familiarizados con el
plan.
Pero la solicitud, que sería adicional a las operaciones
humanitarias en curso, llega en un momento en que las principales economías del
planeta aún enfrentan el shock económico causado por la pandemia del COVID-19.
La ONU espera una lucha convencer a los gobiernos ricos de que abran sus
bolsillos. "Algunos de los mayores donantes están viendo la recesión
mundial a punto de golpearlos", dijo un alto funcionario. "¿Cuán
generosos serán cuando tengan una crisis en sus propios jardines?",
indicó.
Según UNICEF, más de 3 mil millones de personas carecen de
acceso a instalaciones para lavarse las manos, privándolas de una de las
primeras líneas de defensa más efectivas contra la propagación del virus. Asimismo,
para muchos grupos de población, que viven en condiciones de hacinamiento, el
distanciamiento social es un desafío o imposible. En países conflictivos, desde
Afganistán hasta Sudán del Sur y Yemen, las infraestructuras de atención médica
ya están sobrecargadas después de años de lucha. Un brote de coronavirus, y sus
efectos económicos, podría tornar la situación catastrófica en esas naciones.
El pasado jueves el Secretario General de la ONU, António
Guterres, declaró que una recesión global de escala sin precedentes es
"casi una certeza". "Debemos reconocer que los países más pobres
y más vulnerables, especialmente las mujeres, serán los más afectados",
indicó. "Si dejamos que el virus se propague como incendios forestales,
especialmente en las regiones más vulnerables del mundo, mataría a
millones", sentenció.
Posteriormente, Guterres indicó que envió una carta a los
dirigentes del G-20 para pedir “un coordinación más fuerte” para hacer frente a
la enfermedad y asegurarse que la respuesta no esté limitada a los países
desarrollados, sino que también haya un “máximo apoyo al mundo en desarrollo”
La ONU ha proporcionado orientación a los trabajadores de
campo de las Naciones Unidas, los administradores de los campos de refugiados y
los especialistas en salud pública sobre cómo combatir la propagación del
virus.
Países
con sanciones
En este contexto, Jan Egeland, un ex jefe de ayuda de la ONU
que dirige el Consejo Noruego para los Refugiados, se quejó de que las
sanciones económicas de Estados Unidos y la ONU impuestas a los gobiernos de
Irán, Corea del Norte y Venezuela están obstaculizando los esfuerzos de ayuda.
Sobre este tema hoy se pronunció la Alta Comisionada para
los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, quien pidió levantar las
sanciones que pesan sobre Irán, Venezuela, Cuba, Zimbabwe y Corea del Norte,
debido al impacto que estas tienen en sus sistemas de salud.
“En este momento crucial, tanto por razones de salud pública
global, como para apoyar los derechos y la vida de millones de personas en
estos países, las sanciones sectoriales deberían aliviarse o suspenderse. En un
contexto de pandemia global, obstaculizar los esfuerzos médicos en un país
aumenta el riesgo para todos nosotros”, agregó.
Bachelet ejemplificó con el caso de Irán, donde al menos
1.800 personas han fallecidos por COVID-19. Los informes de derechos humanos
han enfatizado el impacto de las sanciones sectoriales en el acceso a
medicamentos esenciales y equipos médicos, incluidos respiradores y equipos de
protección para los trabajadores de la salud.
Los funcionarios estadounidenses, entre ellos el Secretario
de Estado Mike Pompeo, han desestimado las críticas, y aseveran que las
sanciones permiten la entrega de alimentos y medicinas. Pero algunos expertos
dicen que los envíos no se materializan, ya que las empresas desconfían de
hacer negocios con gobiernos sancionados.
Fuente: Unicef, Foreign Policy

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