La CSIRO (Organización de Investigación Científica e
Industrial del Commonwealth) inició la primera etapa de prueba de posibles
vacunas para COVID-19. El estudio, que se espera tome tres meses, está en
marcha en la instalación de bioseguridad de alta contención de CSIRO, el Laboratorio
Australiano de Salud Animal (AAHL) en Geelong.
En enero, la Coalición para las Innovaciones en Preparación
para Epidemias (CEPI) contrató a CSIRO para comenzar a trabajar en el virus SARS
CoV-2, que causa la enfermedad COVID-19. En consulta con la OMS, la CEPI identificó
candidatos a vacunas de la Universidad de Oxford (Reino Unido) e Inovio
Pharmaceuticals Inc. (EE.UU.) para someterse a los primeros ensayos preclínicos
en CSIRO.
En los últimos días, el equipo de CSIRO ha introducido
muestras de vacunas en hurones, pequeños mamíferos que han demostrado contraer
el coronavirus de la misma manera que los humanos.
Si las pruebas en animales tienen éxito, las vacunas podrían
pasar a ensayos clínicos que podrían realizarse en otros laboratorios. Desde ese
momento, la carrera para llevar el medicamento al mercado podría acelerarse,
pero los especialistas advierten que aún se requeriría al menos 18 meses para
cumplir con las pruebas y estándares regulatorios internacionales.
CSIRO ensaya la eficacia de los candidatos a la vacuna
COVID-19, pero también evalúa la mejor manera de administrar la vacuna,
incluida una inyección intramuscular y enfoques innovadores como un aerosol
nasal.
La
carrera por encontrar una vacuna
Estados
Unidos fue el primer país en ensayar una vacuna en seres humanos
el mes pasado, colocándose al frente de la carrera mundial en la búsqueda de la
vacuna, pero este estudio se saltó la etapa de ensayos en animales. Si esta opción
es exitosa, no estaría disponible para su uso extenso hasta dentro de 12 a 18
meses.
Posteriormente, el 23 de marzo China se sumó a la carrera contra el reloj, al comenzar los ensayos
clínicos de una vacuna con un centenar de voluntarios, todos de la ciudad de
Wuhan. Los resultados de este estudio estarían listos en alrededor de seis
meses.
Al mismo tiempo, en marzo Rusia anunció que también empezó a probar una vacuna en animales. Al
respecto, la vice primera ministra Tatiana Gólikova informó que Rusia planea
comenzar la primera fase de los ensayos clínicos el 29 de junio de este año. Agregó
que los estudios preclínicos de la vacuna creada por el centro de
biotecnologías Vector, con sede en Novosibirsk, se completarán antes del 22 de
junio.
En paralelo, científicos del Reino Unido, Australia y los Países
Bajos están realizando estudios con la vacuna conocida como Bacille
Calmette-Guerin (BCG), desarrollada en la década de 1920 y que se emplea en la
actualizad contra la tuberculosis. Según resultados preliminares,
esta medicación puede reducir la prevalencia y además disminuir los síntomas.
Fuente: csiro.au

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