El Ministerio de Agricultura del país asiático informó que los
gatos y perros serán considerados desde ahora como mascotas en lugar de ganado,
por lo que dejarán de ser comestibles. Defensores de los derechos de los
animales esperan que la medida ponga fin al comercio de la carne de estas
mascotas en el país.
En China el consumo de su carne es realmente hecho por una
minoría en zonas del sur del país como Guangxi, Guizhou y Cantón y áreas del
noreste habitadas por la etnia coreana. Además, la práctica es cada vez menos
popular en esta nación, entre otras razones, por las campañas animalistas. De hecho,
la ciudad de Shenzhen fue la primera en prohibirlo el mes pasado.
El anuncio fue publicado el miércoles junto con un borrador
del documento del Catálogo Nacional de Recursos Genéticos de Ganadería y Aves
de Corral, una lista que establece qué animales pueden comercializarse
legalmente para carne, pieles y fines médicos. Aunque la lista oficial nunca
incluyó perros o gatos, es la primera vez que las autoridades chinas explican
su omisión.
La medida del Ministerio de Agricultura fue aplaudida por la
Humane Society International (HSI), que escribió en un tuit: “Buenas noticias.
El Gobierno chino declara que los perros son compañeros y no comida, en un
movimiento que podría encausar el camino para terminar con el consumo de carne
de perro”.
La decisión llega después de que China prohibiera en febrero
el comercio y consumo de animales salvajes por la hipótesis que plantea que el
coronavirus se originó en murciélagos y que se habría transmitido a los humanos
por especies a la venta en los mercados de la ciudad de Wuhan.
El ministerio confirmó que esta medida es una respuesta a la
pandemia de coronavirus. Aunque no se ha confirmado el origen del virus, el
gobierno chino ha adoptado medidas para regular el consumo de algunos animales.
No obstante, no es la primera vez que el comercio de
animales silvestres es prohibido en ese país, ya que en 2002 y 2003 se aplicó
la medida tras la aparición del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS). Pero
tras superar esa epidemia se reanudó el comercio.
Una encuesta realizada en 2016 arrojó que la mayoría de los chinos
piensan que el comercio de carne de perro debería estar completamente
prohibido. Asimismo, casi el 70 por ciento de los consultados nunca la han
comido, a pesar de los esfuerzos de los comerciantes para promoverla.
Según estimaciones extraoficiales, en China cada año se sacrifican
alrededor de 10 millones de perros, incluidos las mascotas robadas, para su
consumo. Específicamente en el festival de la carne de perro de la ciudad de Yulin,
región autónoma suroccidental de Guangxi. Este evento es considerado como extremadamente
cruel, ya que los canes son golpeados hasta la muerte, tras lo cual son pelados
y colgados de ganchos en puestos callejeros o apilados en mesas.
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